¿De quién son las fotos que realizas?


Al fin arranque con mis proyectos personales, luego de la vorágine del trabajo y el cumplir con los clientes, he logrado desarrollar mi propio proyecto. Tuve una idea, la desarrollé, busqué los recursos, realicé la sesión y con mi tarjeta SD llena de bellas fotos en raw, terminé feliz la jornada.  Por algún extraño motivo, mi proceso creativo me demanda dejar descansar esas imágenes por lo menos 48hs, y así lo hice.  Hoy, café en mano, decidí comenzar con el proceso de post producción.  

Primer foto, limpio la imagen, reencuadro, decido componer para darle la tridimensionalidad deseada, bajo altas luces, acentúo las sombras. Bien ahí! Me encanta. Vamos por la piel, tengo que lograr ese efecto porcelana, aunque mi modelo tenga 8 años, que no se escape ninguna imperfección. Horas intentando las nuevas técnicas de moda, pensar que pase tanto tiempo aprendiendo separación de frecuencia para que ahora el Dodge and Burn venga a complicarme la existencia, esa extraña línea de dejar a los chicos impecables o que su piel termine veteada como un dálmata.  Pecas! ¡Por dios, no nos olvidemos de las pecas! Mientras más, mejor.

Es el turno de los colores, arrancando por el amado y odiado verde, es pleno verano, el verde suda amarillo, pero la tendencia dice que no, los verdes no pueden ser amarillentos,  aunque el verde azulado me da a invierno, pero no importa, el amarillo de ese verde me grita que esta mal lo que estoy haciendo, aunque noto adentro mío que algo de ese verde amarillento me atrae, me gusta, me vibra…. Acto seguido elimino el amarillo.

Luego de horas de edición, por fin la foto esta lista, y no me gusta.  Es una foto linda, correcta y que seguramente muchos halagaran, pero a mi no me gusta, hay algo en esa foto que se perdió en el camino, o quizás desde el inicio, y ahí es donde empiezo a notar que esta foto es así porque el mandato de lo que debe ser y no por expresar mi propia voz.   Mi cabeza esta invadida de hermosas imágenes, si hoy pensamos en fotografía infantil nos damos cuenta que la mayoría siguen un estilo, desde que vestimenta usar, como editar, colores predominantes, cielos superpuestos, tridimensiones obligadas.  

Que difícil es poder encajar, que difícil es poder librarse de esas imágenes preconcebidas en nuestra mente, como voy a lograr una foto mía si cada vez que tomo una decisión lo hago en base a lo que debería ser o la forma en que lo haría o lo hizo tal fotógrafa, al agradar al que la vea, a los likes de Instagram y los tan deseados comentarios que inflan el ego. 

Leí por ahí que el cerebro es vago, que siempre va a buscar lo conocido, y sin dudas eso me esta sucediendo.  El problema no es que no me guste una foto de un proyecto personal, es como todo esto termina afectando mi trabajo con el cliente.

Creo no ser la única que se siente así en estos momentos, cuéntanos, tus fotos son tuyas? Cuando elegís capacitarte lo haces pensando en aprender técnicas para desarrollarte o para aprender a hacer las fotos de ese fotógrafo que admiras? Te animarías a hacer una foto 100% a tu gusto aunque eso desafíe todo lo que “debería ser”?